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jueves, 16 de noviembre de 2017

Comeculebras : cuando la sangre tiñe las aguas


Un estertor se escucha nuevamente desde las entrañas de la tierra, un rugido desgarrador que hace temblar el ambiente con furia y coraje. La corriente de agua que baja desde las frías montañas se ha tornado escarlata, color de la venganza y la muerte. Al sur del sur, casi al final de la tierra, un canto crudo demuestra dignidad y levanta su voz contra el robo, la usurpación y la violación. Un helado y violento viento choca de frente contra el rostro de aquellos que han mancillado el honor del pueblo, de la nación y de la humanidad por su insistencia en satisfacer sus deseos, sus ambiciones y sus instintos.

Hace más de un año escribimos sobre el álbum debut de Comeculebras, banda argentina originaria de San Carlos de Bariloche que tiene en el más denso stoner el medio ideal para expresar su hartazgo y  su cólera. La continuación de aquel denso material ha salido a la luz en septiembre de 2017 con la lógica de mantener la fuerza sonora para dar un paso firme hacia nuevos horizontes sin perder la esencia, un salto hacia el abismo con la finalidad de expandir las posibilidades compositivas y tornar su paleta de colores y sonidos hacia el carmesí.


La aletargada y pesada marcha del obscuro jinete aumenta la velocidad al sumergirse en las turbulentas aguas teñidas de sangre. Bajo el nombre de Río rojo, siete rabiosos temas constituyen el segundo material discográfico de Comeculebras, mismo que es editado por Oso de Agua Records, grabado por Luciano Pucheta en su natal Bariloche y masterizada por Pablo Soiza en el Uruguay. Para complementar la nueva entrega, las ilustraciones de "Toro" Brizuela vuelven a acompañar al trío de la Patagonia con sus furiosos trazos y estética cruda.

Río rojo es un disco de riffs concretos y figuras hirientes, filosas navajas que entrar al cuerpo para hacer brotar el líquido vital. La guitarra de Emilio Contissa es mucha más áspera que en material anterior, mientras que las percusiones de Federico Agüero golpean con mayor precisión al mismo que los platillos aprovechan su metálica vibración para invadir todo el horizonte sonoro. Los tonos graves del bajo de Fernando Valeria logran afianzar el soporte de cada tema a través de la potencia y la distorsión, otorgando a la vez el contrapunto a su voz llena de coraje, reclamo y protesta.


Comeculebras nos ofrece un disco dinámico con diferencia a la sensación de expectativa y zozobra de su debut (reseña-review), éste es un material ambivalente que arranca en remansos y termina en torbellinos, altibajos rítmicos que sorprenden bajo una producción técnica que permite disfrutar las capacidades interpretativas de cada integrante de la banda. Aquel stoner de origen pesado y abominable que llamó la atención en el primer disco del grupo lo podemos encontrar en "Destierro", pero en esta ocasión podemos escuchar acordes sueltos que aprovechan la reverberación provocada por la distorsión en tracks como "Encapuchados", tema que logra hacer vibrar el espacio sonoro.

La atmosférica "Paisaje vil" nos sumerge en un abismo tétrico impenetrable que poco a poco sube de intensidad, pero encuentra su oposición en "El moro", la cual es un áspero pasaje instrumental de reminiscencias desérticas que tienen la intención de explotar las neuronas dormidas de quien no desea ver más allá de lo evidente. Río rojo bien nos puede ofrecer una armónica melodía que demuestra a una banda madura más allá al ruido contestatario (como en "Ingobernable") y al mismo tiempo un épico y enigmático capítulo de identidad y sacrificio a través de experimentales sonidos que terminan en un rugido (como en el track que da nombre al material).


Con el grito en la garganta que sentencia "el silencio no cambia la verdad", el Río rojo brota de las montañas. Su figura es directa y sin contemplaciones, un golpe directo al rostro sin freno ni reserva. Los acordes de "Séptimo hijo" muestran ímpetu hasta derretir las bocinas ante nuestros oídos, pero sus cambios melódicos hacia la mitad del tema logran realmente arrancarnos de la tierra hacia un sublime viaje astral para soltarnos en pleno vuelo y permitir la irremediable caída. Potencia que denota coraje encapsulada en tan sólo dos minutos y medio. Tres hombre del desierto montañoso le suben al volumen de sus amplificadores para hacer llegar su voz a un pueblo cegado que fácilmente olvida su terrible pasado.

A partir del día de mañana, 17 de noviembre de 2017, Comeculebras presentará sobre los escenarios a su nuevo retoño, un pequeño engendro con menos de treinta minutos que se escapa como agua entre las manos. Ha llegado el momento de enfrentar con el público este Río rojo, un disco pesado que intenta abrir los ojos por medio de la vibración de los tímpanos. Es un golpe frontal contra la desidia y el individualismo, es una sangrienta inundación que deja al descubierto la espantosa realidad y un llamado a despertar...


viernes, 10 de noviembre de 2017

The Black Angels : una inyección lisérgica directa a las venas


Hace unas semanas se anunció el festival Hipnosis que se llevará acabo el próximo 9 de diciembre en el centro deportivo Lomas Altas de la Ciudad de México. Dicho concierto es organizado por la revista Indie Rocks! y la promotora de eventos Major Tom, quienes presentaran un cartel lleno de bandas clavadas en la psicodelia, el garage, el noise y el fuzz como Black Rebel Motorcycle Club, Ty Segall, Death Valley Girls, The Coathangers, entre otros. Sin embargo, existe una banda que participará en Hypnosis que fuertemente llama la atención de Earthquaker: The Black Angels.

Al principio de este siglo, varias bandas encontraron su fuente de inspiración en la vieja acidez psicodélica para mezclarla con diversas tendencias musicales. Desde el pop hasta el noise, pasando por el garage, el electrónico y el stoner, la nueva psicodelia se estableció con el paso de los años en un lugar común. Al hablar de este estilo, inmediatamente nos viene a la mente el nombre de bandas como Dead Medow, Temples, Brian Jonestown Massacre, Youth Lagoon o Tame Impala; pero se existe un grupo que rescata la esencia lisérgica del sonido originario de finales de los 60's con líricas reflexivas y corrosivas, ese es The Black Angels.

Con una historia iniciada en 2004 y con cuatro cuatro álbumes completos y cuatro EP's, la banda de Austin, Texas ha regresado en 2017 con un nuevo material discográfico que nace directamente de su pasión por Velvet Underground, grupo de donde toman su nombre y ahora bautizan su más reciente entrega. Compuesto y grabado en pleno proceso electoral que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca, Death song es un disco desgarrador que hace coincidir las líricas catárticas con la música explosiva, áspera y alucinante que el grupo ha desarrollado durante su carrera.

Bajo la producción de Phil Ek, quien es reconocido por su trabajo con The Shins, Band of Horses, The Walkmen y Fleet Foxes, la nueva entrega de The Black Angels rompe con el halo misterioso del Indigo meadow de 2013 para sumergirnos en una marea de ansiedad provocada por la división en las posturas políticas en los Estados Unidos hasta alcanzar el malestar y la indignación. Los acordes suenan con coraje mientras las estrofas entonan melodías que van desde la reflexión hasta la crítica directa, canciones fuertes con ácida crítica social.


Bajo el formato de quinteto, The Black Angels ha creado un material equilibrado entre la rabia sonora que desgarra bocinas y melodías infecciosas que muerden y no sueltan. La hipnótica voz de Alex Maas nos envuelve con su peculiar color mientras que las figuras insistentes del bajo en las manos de Kyle Hunt dotan de profundidad a los temas y las bases rítmicas de Stephanie Bailey juegan con los tiempos en un esfuerzo por crear intensidad. Un arsenal de guitarras nos ahoga como el zumbido de un enjambre de abejas, una tormenta de arena construida a partir de los acordes marcados por los zurdos Christian Bland y Jake García, distorsiones que rasgan los tímpanos y al mismo tiempo recogen los pedazos rotos de todo lo que quebraron unos segundos antes.

Death song es un disco ambivalente en todos los sentidos: por un lado nos muestra el rostro más misterioso de la banda con suaves temas que hechizan ("Grab as much") y por el otro uno más hiriente a base de riffs afilados e insistentes como cuchillos ("Hunt on me" o "Medicine"), por un lado tenemos canciones de protesta directa ("Currency" ataca la filosofía mercantilista basada en el dinero y "Half believing" critica la devoción a los personajes mediáticos) y por el otro himnos reflexivos llenos de metáforas ("I'd kill for her") por un lado pasajes multicolores herederos de la psicodelia de los clásicos del género como 13th Floor Elevators y Pink Floyd ("Comanche moon" o "I dreamt") y por el otro sombríos paseos que sobrevuelan obscuros abismos ("Estimate" o "Death song").


Para ejemplificar lo alcanzado por The Black Angels en Death song, tomamos como referencia su segundo tema promocional llamado "I'd kill for her". Este áspero track atascado de fuzz es igual a una inyección que surte una fuerte sustancia química al torrente sanguíneo para provocar una alucinación lisérgica sin control. Su melodía penetra la piel para envenenar el cuerpo e intoxicar la mente mientras su lírica habla de muerte y violencia entre retorcidas metáforas de amor y mujeres fatales.

"Tuve una mujer, ella me tuvo también. Ella era muy sucia, te convencía. Ella estaba tan cargada que me hipnotizó. Yo tenía que seguir su obscuro horizonte. Ella tenía precisión, una vista perfecta, una mirada clara que podía cambiarnos, te seducía. Era tan brutal la forma en que la se movía, una francotiradora perfecta, pero ella nos llevó al campo de batalla. Todos sabíamos que había una ciudad y ella robó su su libertad. Ella voló como un ángel roto dentro de la habitación... No, no mataré por ella otra vez. Este es tu corazón que ella golpea, éste es tu amor que ella desnuda y es este tu amor que está a la deriva..."


Aquí está la oportunidad para que la Ciudad de México disfrute a The Black Angels sobre el escenario y pueda constatar la capacidad interpretativa de la banda en directo y lejos del refugio de los estudios de grabación. Mientras tanto, permitamos que el arco iris sature la pantalla y el fuzz distorsione las salidas de sonido con la intención de sacudir conciencias y despertar la mente, entremos al ácido viaje que critica al mundo y busca salidas posibles a través de acordes que quiebran el alma y líricas inconformes que invitan a la rebeldía



martes, 7 de noviembre de 2017

The Dues : el momento del heavy psych suizo


Cuando escribimos en Earthquaker sobre el álbum debut de la banda suiza The Dues, describimos su fórmula en tres ideas: rock vintage, demonios y viajes en el tiempo. Tras un año después del hermoso Thief of time (reseña-review), el grupo originario de Winterthur ha publicado otra dosis de música nacida directamente del hard rock sesentero; sin embargo, en este paseo por el tiempo nos ofrece algunos cambios sonoros que lo convierte en una frontera, una división sonora que marca un antes y un después. 

En octubre de 2016 ha salido al mercado Time machine, un álbum inspirado sin duda alguna en el hard blues de The Jimi Hendrix Experience, Cream, Taste o Grand Funk Railroad; pero la transformación auditiva de la banda es bastante notoria. De aquel sonido crudo lo-fi de guitarras ásperas con soporte en la fuerza de un power trío que escuchamos en Thief of time, el día de hoy tenemos a un grupo que juega con el heavy psych que ha hecho explotar la costa californiana en la última década gracias al trabajo de Radio Moscow. Dejando a un lado los temas directos de riffs concretos e hirientes, The Dues le apuesta a la ácida improvisación de guitarras ahogadas en wah y overdubs que amplifican las posibilidades del sonido stereo.


La gran transformación sonora de la banda fue lograda a través del trabajo del propio Stefan Huber (bajista del grupo) quien equilibró la explosión interpretativa de The Dues con la claridad auditiva de una precisa producción hecha en los DALA Studios. La guitarra Fender de Pablo Jucker nos toma de mano para hacernos volar por todo un horizonte multicolor lleno de posibilidades. Su lluvia ácida de notas nos bombardea en todas direcciones mientras la precisión de la batería en las manos de Dominik Jucker nos marca los ritmos de manera salvaje, aunque por instantes toma el control total como en la experimental "Demons", tema final del álbum que bien podría ser comparada con "Moby Dick" de Led Zeppelin, "T.N.U.C" de Grand Funk o "Toad" de Cream .

Si por algunos momentos Thief of time contenía algunos trazos de proto-doom y occult rock, Time machine secuestra la propuesta psicodélica cuando ésta se unió con el blues electrificado a finales de los años sesentas. La acelerada "Waiting" cabalga de manera agitada sobre una tormenta eléctrica de notas sin fin, el boogie cortante de "Soul my soul" nos obliga a mover los pies con su contagioso ritmo, los acordes potentes de "What a fool" nos recuerda por instantes el álbum debut de los suizos y el pasaje acústico titulado "Pictures of time" nos remite al Jimy Page oriental de sus primeros años con Led Zeppelin. La saturación lisérgica llega con la ambivalente "Devil's work", pero la propuesta sonora que ahora tiene The Dues queda claramente definida en "Spirits of the dead" con la intensidad del pedal wah marcando las líneas melódicas, impresionantes solos de guitarra, mágicos cambios de figura que nos arrojan al abismo y largas improvisaciones que llevan cada tema hasta sus últimas consecuencias.


El primer sencillo que se desprende del Time machine es "You got to live", quizá el único track del álbum que confiesa sin remordimientos la esencia bluesera de The Dues. De constantes cambios melódicos, el tema nos deja al filo del asiento en espera de la siguiente combinación de acordes y tiempos. En sus casi cinco minutos podemos disfrutar de manera condesada toda la capacidad de los suizos, su amor por el viejo hard rock y su deseo por agregarle la intensidad de la intempestiva  improvisación lisérgica. Como si se tratara de una montaña rusa, "You got to live" nos lleva de un momento a otro del cachondeo y las primeras caricias hasta el clímax y el orgasmo de la manera más inesperada. 

"Oh mujer, perdóname por mis pecados. Sé que no te he cuidado y sé lo que ello significa. No puedo ser el elegido, aquel que necesitas. Tú me preguntas cuál es el problema, pero mi alma está deshecha, mi corazón está roto porque tengo que dejarte. Mi alma está adolorida porque siempre te amaré. Pero siempre te lo diré: tienes que encontrar tu camino, tienes que encontrar tu calma. Tu has dicho que no puedes ser sin mí, pero éso te hará caer, nunca serás libre y la obscuridad aplastará tu alma. Esto siempre es igual con todos a los que he elegido amar... Oh, mi amor, tienes que vivir" 

Par acompañar el lanzamiento de "You got to live" con single, The Dues ha publicado un videoclip promocional donde podemos observar a la banda tocando entre elipses de colores fuertes en contraste con algunas escenas a blanco y negro de la película Voyage to the planet of prehistoric woman, filme de ciencia ficción dirigido por Peter Bogdanovich y protagonizado por Mamie Van Doren en 1968 que cuenta la aventura de unos austronautas en Venus quienes matan a un pterodáctilo prehistórico que es adorado por las hermosas mujeres nativas del planeta. Utilizando como metáfora la idea de abandonar al viejo dios y encontrar un nuevo motivo para seguir con vida, el trío suizo reviste visualmente su tema con esta vieja película, logrando al mismo tiempo un equilibrio en la cromática, la intensidad de la música y la propia sexualidad que enfrenta a hombre con mujeres.


Los doce temas condensados en una hora que conforman al Time machine obligan que integremos en una misma tendencia a The Dues junto con otras bandas que han conformado la escena del hard psych como los americanos Radio Moscow, Cloud Catcher, Joy, Sacri Monti y Earthless, así como los europeos Prisma Circus,  Electric Zoo y The Heavy Minds. Sin embargo, el power trio suizo ha construido un estilo propio que termina por definirse en este segundo álbum. Ahora es el moento de llecarlo al calor de los escenarios para madurarlo y enfrentarlo al público lejos del resguardo del estudio. La capacidad interpretativa del grupo es innegable, así que seguramente The Dues lograrán abrir una puerta dimensional al presentar su Time machine con tan sólo su fuerza sonora y su presencia mágica...

sábado, 4 de noviembre de 2017

Blood Ceremony : entre hadas, duendes y amantes



Un viejo cuento escoces narra la historia de Janet, una hermosa mujer que decide internarse en los bosques de Carterhaugh para salir de la rutina en la que vivía dentro de las paredes de piedra en el castillo de padre. Al arrancar una rosa, la joven se encuentra con Tam Lin, el cuidador de los bosques encantados quien de niño fue robado por la Reina de las Hadas y lo transformó en una criatura mágica. Ambos caen enamorados y juntos intentan romper el hechizo. En la noche Halloween, el mundos de los seres místicos y se une con el de los humanos. A medianoche, los amantes deberán quedar abrazados a pesar de cualquier conjuro. Tam Lin y Janet lograrán su cometido, pero la amargura de la Reina de los Elfos demostrará sus deseos por él y hará entender la razón por la cual pagaba un tributo a los infiernos cada siete años a través de un sacrificio.

A través de esta vieja leyenda, Blood Ceremony abrió su cuarto álbum titulado Lord of Misrule, material publicado en marzo de 2016 a través de Rise Above Records. Con a intención de mantener la misma receta de The Eldritch Dark (su producción anterior), la banda originaria de Toronto, Canadá retomó historias del folklore europeo y guiones cinematográficos del género de terror y suspenso para crear una colección de temas infecciosos que inmediatamente enamoran al escucha e intrigan a los curiosos.


Blood Ceremony es una banda de melodías arrebatadas y sonido afilado. En The Eldritch Dark (reseña-review) todo queda bajo un velo de misterio y obscuridad para perdernos dentro de sus laberintos, pero Lord of Misrule nos ofrece todo el arsenal bajo el resguardo de la banda sin límites ni contemplaciones. Las neblinas del material anterior lo convierten en un discoagresivo por momentos y seductor en otros, pero para esta última producción todo queda al desnudo gracias a confesar sus pecados y no ocultar sus influencias musicales.

La banda canadiense ha sido considerada como un grupo de occult rock que mezcla la acidez psicodélica de los años 60's con el hard rock de los años 70's, pero para esta ocasión Blood Ceremony juega con los ritmos para ofrecernos un amplio horizonte que va desde su proto-doom ya conocido hasta un pop vintage, pasando obviamente por el movimiento progresivo inspirado en la música barroca y el folk acústico. 


Al escuchar detenidamente los nueve temas que conforma el cuarto disco de los canadienses, podemos descubrir a un grupo que ha roto sus cadenas para sobrevolar parajes pop que eran inimaginables en sus materiales anteriores. El juego de teclados y mellotron de "Lorely" nos recuerdan los primeros momentos de la psicodelia, aunque el ritmo de "Flower phantoms" termina por colorear la obscura imagen que tenemos de Alia O'Brien sobre el escenario. Sin embargo, no todo son dulces arco iris, ya que podemos escuchar algunos pasajes crudos como en "Old fires" y sus guitarras entrecortadas o en "The Rogue's lot" con aquel sabor a proto-doom que ha distinguido a la agrupación desde su formación.

El recuerdo melódico por lo alcanzado en The Eldritch Dark se escucha claramente en "Half moon street" como si éste se tratara de un track no incluido; pero Lord of Misrule no se queda varado en el confort de lo alcanzado y se avienta al abismo de la experimentación. En varios instantes del disco se puede escuchar el horizonte auditivo que el movimiento progresivo de los años setentas construyó a base de virtuosismo y un anhelo por recuperar sonidos creados en siglos pasados. "The weird of finistere" nos ofrece una suave balada que sublima el misticismo que rodea a Blood Ceremony hasta alcanzar un extraño mundo onírico, pero todo intento de transformación queda claro en "Things present, things past" con su melodía acústica que recuerda los primeros momentos de Jethro Tull o The Moody Blues gracias a sus acordes de guitarra y figuras de flauta transversal.


Para aquellos que requieren un puente que comunique los sonidos que identificaban a Blood Ceremony con su nuevo sendero auditivo, "The devil's widow" es el tema ideal que cumple con dicho cometido. La zozobra avanza lentamente por el suelo hasta que de manera intempestiva todo se convierte en una melodía agresiva y acelerada a través de la áspera guitarra de Sean Kennedy. Mientras Alia O'Brien dota de voz a la despechada Reina de las Hadas frente a la fuerte voluntad de Janet, los cambios melódicos a cargo de Lucas Gadke en el bajo y la intensidad de la batería en manos de Michael Carrillo sirven de telón perfecto a la épica historia sobres duendes que pasean a caballo en la medianoche de Día de Todos los Santos. Salvajes pasajes eléctricos chocan directamente contra tenues aires acústicos, logrando que el tema se convierta en un universo de posibilidades como reflejo de la historia que narra.


"El clima nunca cambia a través de los ayeres olvidados. Engendrados en la neblina, todos mis hijos son como uno dentro de los bosques de Carterhaugh. Indiferentes, sueñan con demonios invisibles que bailan en su bacanal. Diversiones y placeres son lo mejor de la vida. Sin preocuparse del mañana, viviendo sólo por el presente. La errante mirada muerta está protegida del mundo a pesar de que sea demasiado tarde. Ellos no pueden hacer nada más que permanecer ahí, ya que de cualquier manera no hay nada para ellos allá afuera. Todos pastan mi justicia, todos excepto Tam Lin el fugitivo. Te has ido y has estropeado todo lo ocurrido, Decidiste abandonarme. Las cosas que dices no son parte de tí, pero te están transformando. Eras una sombra que brincaba sobre mis paredes. Has abandonado la escena y has dejado a tu reina dentro de Carterhaugh... Tam Lin, mi amor, se ha ido."


Durante 2016 y 2017, Blood Ceremony estuvo de gira promocionando su Lord of Misrule con otras bandas como Beastmaker, The Admiral Sir Cloudesley Shovell y Cauchemar, entre otros. Los aires de cambio modificaron las tendencias sonoras mantenidas por la banda durante varios años, pero ahora las posibilidades han incrementado y todo es posible ahora. Sin traicionar su estilo, el cuarteto canadiense abre el abanico para demostrarnos su capacidad compositiva y su calidad interpretativa. Ahora debemos esperar cuál será el nuevo as bajo la manga que se develará en el siguiente disco de Blood Ceremony, pero éste será seguramente el que establezca al grupo como la mejor banda canadiense de occult rock.


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Kadavar : amplificando horizontes


Cuando un estilo sonoro es alcanzado, las bandas levantan murallas imposibles de trasgredir, los fanáticos desean vorazmente nuevas melodías pero éstas deben ser contenidas dentro de los límites establecidos. Un grupo de acordes o un efecto fuera de dichas fronteras auditivas bien pueden ser tomadas como una traición a los ideales o como una ofensa al público. Sin embargo, existen pocos grupos que logran explorar nuevos territorios y abandonar el calor de la guarida de lo que ha funcionado, pues ello conlleva riesgo y crítica.

Hoy tenemos en los tímpanos el cuarto disco de Kadavar, trío basado en Alemania que en la última década se ha convertido en referente sonoro gracias un concepto auditivo definido y a estructuras melódicas propias. Aun con lo anterior, el grupo quiso girar 180 grados para esta ocasión. En Berlin (su anterior entrega que fue reseñada aquí) pudimos encontrar algunos guiños hacia nuevas posibilidades, pero es ahora en Rough times donde podemos escuchar una plena transición, una que será difícil de aceptar por los primeros seguidores de la banda.

Berlin nos mostró el lado más luminoso del power trio, pero Rough times va en dirección opuesta. Para esta ocasión, los instrumentos se hacen más densos de manera deliberada con la intención de recuperar a los seguidores perdidos en la última entrega gracias a sus experimentos melódicos sin dirección definida que dejaron a un lado aquella esencia vintage que los convirtió en líderes de una tendencia sonora hace algunos años. De aquella portada del disco anterior llena de glamour a blanco y negro que rozaba peligrosamente alguna revista de modas, hoy nos encontramos con una impactante imagen que muestra a un cuerpo juvenil con un rostro calavérico, una ilustración desollada que pone sobre aviso de los nuevos aires que soplan en los océanos sonoros de Kadavar.

Bajamos la aguja sobre la primera pista y nos encontramos con un golpe de distorsión que sacude cualquier duda sobre el nivel del trío, pero al ir transcurriendo los minutos nos encontramos con una banda que ha dejado sus infecciosas melodías de antaño para quedar reducido a un puñado de acordes distorsionados como si se trata de un punto de fuga. De aquel viejo hard rock setentero, Kadavar busca nuevos espacios sonoros a partir del proto-doom sin dejar a un lado su característico muro de sonido que con el tiempo se ha convertido en su marca personal.


Tras la extensa gira de su disco anterior que los llevó por todas partes del mundo, Kadavar decidió abrir todas las posibilidades en Rough times. Cualquier cambio conlleva riesgos, y el precio que ha pagado el trío es alto. Este material discográfico es quizá el más disperso si establecemos una línea estilística  a través de todos sus temas, pero al mismo tiempo se convierte en una ruptura al dique que ellos mismos habían construido, una salida necesaria que permite expandir las posibilidades compositivas de un grupo etiquetado.

Rough times nos muestra los nuevos senderos que Kadavar seguirá de aquí en adelante, ya sea el NWOBHM que inmediatamente se saborea en la insistente "Word of evil" o la fuerza intempestiva de "Into the wormhole" que por momentos alcanza el doom. Más allá de la crudeza que por  momentos logra la placa como en el track inicial que bautiza al disco o en "Skeleton blues" (con la magia de un saturado pedal wah), el grupo se lanza a nuevos parajes auditivos como en "Vampires" con sus ligeros teclados y agudos juegos vocales. La tétrica psicodelia de "The lost child" nos recuerda por momentos el estilo de la banda francesa Aqua Nebula Oscillator (primer grupo donde participó el bajista "Dragon" Bouteloup), aunque las dudas quedan a flor de piel con la extraña "A l'ombre du temps", canción que nos deja suspendidos en la nula gravedad del espacio exterior mientras pensamos que futuro le depara al trío.


El track que sirve de puente perfecto entre el sonido alcanzado por la banda y la nueva intensidad que por momentos alcanza Rough times es "Die baby die", primer single del álbum. La tormenta de notas con que inicia inmediatamente nos provoca un vértigo, una caída en espiral al obscuro abismo propuesto por Kadavar. Mientras "Lupus" Lindemann suelta salvajes acordes sueltos, "Dragon" Bouteloup juega con las cuerdas de su bajo como si se trataran de enfermos resortes. "Tiger" Bartelt no deja un solo instante de golpear los tambores para brindar la base ideal al ruido que logra el trío en conjunto, aquel que se había suavizado en Berlin y que en su momento logró el reconocimiento del público y las bandas en Abra Kadavar

La línea melódica de "Lupus" nos remite inmediatamente a cantos del pasado del hard rock setentero, pero aún en ello guarda una originalidad que se agradece. Quizá algo de lo que había sido criticado el grupo era que sus temas eran infecciosos pero se quedaban en su riff inicial sin gran des cambios ni sorpresas. "Die baby die" rompe con este estereotipo y nos regala cambio tras cambio sin perder la energía ni el interés. Fuerza en los acordes, pausas que permiten a cada integrantes lucirse, un estribillo que obliga a cantar y un puente misterioso que nos transporta a lugares obscuros, pero que al final logra una explosión multicolor.


Bajo una estética retro del antiguo formato VHS, Kadavar publicó en agosto de 2017 el video promocional de "Die baby die" a través del canal en You Tube de su disquera Nuclear Blast Records. En dicho trabajo visual podemos observar a la banda tocando mientras diversos juegos multicolores nos deslumbran, múltiples planos se sobreponen y la saturación de imágenes nos provocan el vertigo al igual que la propia melodía. Por momentos podemos captar un intento por crear un efecto 3D para alcanzar una profundidad estética, aunque el zoom total a los rostros de los integrantes de la banda nos sacuden hasta perder el control. Como detalle curioso, al final del video podemos ver algunos elementos extraños a la lógica ácida del trabajo como un peine, un machete y un pequeño tambor de juguete mexicano.


Por el momento, Kadavar se encuentra de gira por Europa junto con Death Alley y Mantar, lo que supone un largo tiempo hasta tener a la banda nuevamente en México. Por lo pronto, es necesario escuchar detenidamente la nueva propuesta del grupo contenida en su Rough times, trabajo que muestra la versatilidad del trío más allá de lo alcanzado en sus materiales anteriores. Quizá se requiera que el tiempo pase para colocar en su justo lugar al cuarto disco de Kadavar, pero lo que nos queda claro es que sus diez temas buscan romper las cadenas de lo establecido con la intención de alcanzar nuevas opciones y refrescar su estilo.


viernes, 27 de octubre de 2017

Picaporters : el retorno de los muertos vivientes


¿Qué se puede escribir de nuevo sobre un disco cuando ya has publicado anteriormente sobre él? ¿Acaso vale la pena regresar a un material discográfico cuando lo has desmenuzado con anticipación hasta dejarlo en los huesos? El cadáver ha despertado y nuevamente camina por las calles desoladas de la ciudad en busca de alimento, un sangriento bocado que sosiegue su necesidad carnívora. Así como el ave fénix, Picaporters ha lanzado el último golpe de vida de El horror oculto para cerrar definitivamente el capítulo y preparar el terreno para un nuevo engendro sonoro.

Hace unas semanas el trío argentino publicó el video promocional de "Zombies", tema que será el último sencillo de su segundo material discográfico; mismo que servirá de puente entre lo hecho por la banda hasta el día de hoy y los nuevos horizontes que se vislumbran en el camino. Como pretexto ideal entre el retorno de Picaportes y las tétricas fechas que reciben las almas de los amigos ausentes, regresamos la mirada a un disco importante dentro de la nueva marea que se gesta en el subterráneo sudamericano. 


Cuando escribimos sobre El horror oculto hace algún tiempo en Earthquaker (reseña-review), nos abocamos al sabor blusero y aletargado de "War is over", pero el álbum no se queda varado en dicho estilo. Picaporters estriba entre el hard rock lento y pesado heredero de las glorias setenteras y el stoner de corte valvular y desértico que sabe rasgar las bocinas de manera concisa y constante. Debido a este concepto auditivo, el power trio ofrece en cada uno de los nueve temas del material que fue grabado en vivo por Patricio Claypole en el estudio The Attic diversas posibilidades sonoras que ofrecen sorpresas contenidas en unos cuantos segundos.

Teniendo como escenario el Centro Cultural El ojo abierto, "Zombies" fue rodado por la casa productora Del Carajo quien nos muestra un obscuro y conceptual trabajo visual donde una hermosa muerta viviente surge de su cripta mientras la una viscosa y extraña sustancia negra invade toda la imagen. Entre sombras vemos a Juan Pablo Herrera , Juan Vazquez y a Pablo Barrue creando el telón sonoro para aquella materia amorfa que inmediatamente nos recuerda a lo relatado por Arthur Machen en su cuento corto Vinum Sabbati publicado a finales del siglo XIX.

"Al despertar solo en la ciudad
creo ser distinto.
Y devorar toda la humanidad:
claro, es mi estilo... es mi instinto"

"Zombies" arranca con un riff incendiario y sostenido para transformarse en una avalancha de notas que cae en espiral a un abismo. La melodía muestra la desesperación del ser que ha regresado a este plano de la realidad con hambre infinita y sed de sangre, venganza que rastrea a sus víctimas con ansiedad, necesidad imperiosa que debe ser saciada a la mayor brevedad. Música rabiosa que busca carne y se desespera, acordes resucitados que han regresado por nuevos tímpanos que roer.


Aunque El horror oculto sigue vigente de manera gratuita en la página de Bandcamp de Picaporters, este disco está editado de manera física por Lucifer Records y por South American Sludge Records; siendo ésta última disquera la fundada por el mítico guitarrista de Los Natas Sergio Chotsourian y que en ocasiones anteriores ya hemos compartido otros materiales de su catálogo como Viaje a Ixtlán, Los Devas, Manthrass, HombreHumano, Comeculebras, Los Planeta Rojo o Mephistofeles.

Ya sean instantes ambientales o arranques momentáneos de furia incontenible,  El horror oculto de Picaporters tiene mucho que ofrecer todavía, así que queda en nosotros sembrada la semilla maldita para encontrar nuevos frutos a un disco balanceado mientras la banda se concentra en el material que en un futuro (esperamos que muy cercano) formará parte de su siguiente producción discográfica.

Bandcamp de Picaporters: https://picaporters.bandcamp.com/




miércoles, 25 de octubre de 2017

Arteaga : entre el éxtasis y la hipnosis


La tierra se agita desde sus cimientos hasta mover a la gran ciudad en plenas tinieblas. El signo funesto de la noche nos hace un guiño que no puede interpretarse como una simple coincidencia. Tras unos minutos de Vinnum Sabbathi en el escenario, un EP llega a nuestras manos y las placas tectónicas se agitan irremediablemente. Las fuerzas de las naturaleza nos hacen un llamado de atención y ahora es el momento de pagar aquella deuda con los antiguos dioses y los poderes de la obscuridad que esa noche nos permitieron tener un momento de encuentro con la energía y la música. 

Existen pocas bandas en la actualidad que logran fusionar en sus proyectos musicales la densidad del proto-doom con la acidez de la psicodelia a partir del áspero y desgarrador sonido del fuzz. Cuando hablados de esta mezcla auditiva, inmediatamente nos remitimos a los irrepetibles Uncle Acid & the deadbeats; aunque en Santiago de Chile desde 2012 existe un grupo que poco a poco a definido su estilo hasta alcanzar una amalgama sonora que logra hacer coincidir los ritmos aletargados del rock obscuro de los años setentas con la psicodelia más lisérgica para lograr hipnosis y éxtasis en un mismo momento. Su nombre es Arteaga...


Originalmente conformados como cuarteto a través de Francisco González en la voz y bajo, Sebastian Morales y Francisco Infante en las guitarras y Francisco Cepeda en la batería, Arteaga trabajó un largo tiempo a través de la prueba y el error hasta que se transformó en un trío, manteniendo a González y Morales en la alineación e incorporando en las percusiones a Domingo Lovera. Dichos cambios provocaron un giro dentro de su estilo, pues de su primer EP de 2015 titulado Vol 1 Agradable donde escuchamos temas fuertes de insistencia marcada, en su segundo material de febrero de 2017 escuchamos melodías pesadas como losas sobre la espalda que encuentran en su densa atmósfera el espacio ideal para sacudir la tierra desde su cimientos. 

Vol II Dios Sol es un animal que repta al amparo de la obscuridad, un cuchillo que entra a la piel y libera el calor de sangre, un tormenta de arena que nubla el horizonte y un aquelarre sensual que desata nuestros más bajos instintos. Las melodías aletargadas como muertos vivientes que se arrastran por las calles abandonadas a la mitad de la noche se confunden con mujeres salvajes que entregan su pecho en sacrificio al maligno. El proto-doom se bifurca hacia los lisérgicos terrenos de la psicodelia como hacia el sendero desértico del stoner, lo que nos lleva a comprobar las influencias de la banda que bien pueden ir desde Beastmaker hasta Fu Manchu, pasando sin duda por Devil's Witches.


Si esta propuesta sonora no los ha obligado a pulsar el botón de play, la estética que acompaña a la banda terminará por convencerlos. Utilizando extractos del cine giallo y serie B de los años setentas, Arteaga logra impactar visualmente a través del misticismo de los rituales satánicos y la sensualidad de las mujeres vampiros y las vírgenes sacrificadas,  salvajes íconos que nos remiten al concepto visual utilizado por bandas como Mephistofeles o Satan's Satyrs. Las musas de Jess Franco y Mario Bava enamoran al espectador mientras la música fluye lentamente hasta inyectar su ácido por las venas. Sangre y torsos desnudos saturan la pantalla mientras los acordes rasposos se internan en los tímpanos bajo una necia melodía que hechiza hasta el embeleso.  


En segundo material de Arteaga reduce la velocidad hasta lograr la sensación de arrastre y letargo, un grillete en el tobillo que por momentos se convierte en una danza frenética ante una hoguera ritual Vol II Dios Sol arranca con una hipnótica y lenta figura de bajo que es seguida por el resto de los instrumentos con el nombre de "Cuicodelia", una crítica a las clases altas a través de una lisérgica melodía que rasga las bocinas, aunque la dosis aumenta gracias a "Chapultepec" y su estridente sonido que sobrevuela lo tétrico. Para suavizar un poco el viaje ácido, la banda nos regala un dulce con la garage "Ruta", tema que nos sube al V8 para cruzar el desierto a velocidad sostenida. Finalmente, el EP cierra con una canción venenosa que le da nombre al disco y que se distingue por su espesa improvisación sonora que nos lleva hasta los mismísimos abismos del averno.

Como prueba al Vol II Dios Sol, compartimos una fuerte píldora llamada "Daga", un tema clavado en un atmosférico riff que nos ahoga en una nube de misticismo y psicodelia densa. El sonido espeso nos envuelve hasta nublarnos el pensamiento, sonidos de baja fidelidad que se permiten jugar con lo oculto, un pasaporte a obscuros parajes que guardan en su interior rituales dedicados al maligno. Los dedos se resbalan sobre el mástil de los instrumentos mientras los cuerpos se entregan a la navaja mientras los tambores marcan el ritmo de una danza macabra que debe ser realizada. La sangre derramada es ofrecida como tributo a las fuerzas ocultas en un suave aquelarre de mujeres desnudas y sacerdotes endemoniados, de las venas abiertas emerge el líquido vital que tiñe de rojo todos los sentidos.


Ya sea en la edición original de la disquera argentina South America Sludge Records o en la versión de la norteamericana  Forbidden Place Records, Vol II Dios Sol nos ofrece una colección de pasmados temas creados a partir de un robusto sonido y melodías narcóticas que logran transportar a realidades alternas y a universos escondidos dentro de los rincones más profundos de la mente. Tras la muralla sonora se resguardan extraños ritos dedicados a los poderes de la naturaleza y a los demonios que los vigilan celosamente. La tierra ha vibrado tras la danza macabra, la noche ha sufrido una ruptura en su tranquilidad y el hombre se ha cruzado el umbral hacia lo desconocido...


lunes, 23 de octubre de 2017

Vinnum Sabbathi : cruzando el horizonte de sucesos


El espacio y el tiempo se unen estrechamente en algún lugar del Universo tras el colapso de una estrella que no ha podido mantener su equilibrio. El brillo de la explosión de una supernova se ha transformado en una singularidad, una pequeña región con densidad infinita y excepcional campo gravitatorio que ni siquiera la luz alcanza una velocidad suficiente para escapar de la atracción. Bajamos la aguja sobre el vinil y nuestras partículas cruzan el horizonte de sucesos para ser tragadas por un agujero negro sonoro que devora todo a su paso, convirtiendo los minutos en años, siglos o quizá una eternidad. Absorbidos por un obscuro monstruo sonoro de campo gravitatorio inimaginable, las neuronas giran a su alrededor al igual que las estrellas torno al centro de las galaxias. Este fenómeno auditivo tiene nombre y es Vinnum Sabbathi.

¿Cómo escribir sobre un disco que todos los especialistas en el tema han reseñado? ¿Qué palabras se pueden utilizar para referirse sobre un proyecto instrumental que materialmente ha sacudido al planeta sin cometer un error al intentar explicarlo? Dice un dicho mexicano que nadie es profeta en su propia tierra, pero poco a poco Vinnum Sabbathi ha colocado su nombre en su país natal; aunque pecando de sinceros, el reconocimiento a su música ha llegado con mayor fuerza de más allá de nuestras fronteras. Es por ello que Earthquaker ha dejado pasar la euforia por el lanzamiento del Gravity works (su primer álbum completo), para que una vez enfriados los ánimos, coloquemos a este pedazo de banda en su justo lugar.


Luego de escuchar de manera insistente Gravity works y el split compartido con Bar de Monjas Fuzzonaut, el deseo por escuchar en vivo a Vinnum Sabbathi creció como una gigante roja; pero la banda pasó gran parte del 2017 promocionando su material en Europa; logrando en dicha ruta llena de esfuerzo y sacrificios un aplauso sincero y un gusto por el concepto musical. Encomendados a los dioses primigenios para lograr presenciar su puesta en escena, el destino nos llevó al aniversario del estudio Vesubio 34 para compartir bocinas junto con Cardiel y The Risin' Sun.

Nos encontramos en la entrada del pequeño lugar con Miguel de Pirámide y saludamos en la recepción a Miguel Fraino, quien produce en el estudio celebrado y también toca la guitarra en Cardiel. Unas cuantas cervezas compartidas con "El Patas" de Black Overdrive (quien sufre un poco el reconocimiento público por ser locutor radial) y frente a nosotros se abren las cortinas para escuchar el denso sonido intraestelar de Vinnum Sabbathi. En tan sólo treinta minutos comprobamos que la banda es mucho más de lo que condesan las grabaciones, que su fuerza es descomunal y que la muralla de sonido que construyen en cada presentación es real e impenetrable gracias al poder de los amplificadores Sunn y los gabinetes que la propia banda ha construido. Salimos con la vibración dentro del cuerpo y el gran Cthulhu sacude la tierra  a la mitad de la noche como recordatorio al favor ofrecido.


Si el nombre de Vinnum Sabbathi nace directamente del gusto de los hermanos Tamayo por Electric Wizard y de la obvia referencia al track inicial de su Dopethrone, también podríamos tomar el cuento corto de Arthur Machen como fuente de inspiración al recordar aquella historia sobre un brebaje maldito derivado de un polvo blanco diluido en agua que transforma al hombre que lo ingiere en una bestia maligna entregada al éxtasis de la noche y sus poderes ocultos.

Aunque en un primer momento la banda de Jus Oborn fue la primera influencia del guitarrista Juan Tamayo para el proyecto alterno a su banda Bloodwitch, poco a poco su sonido dejóa un costado la pesadez lisérgica de la banda inglesa para acercarse a la densidad del Universo que mezclaría en un mismo lugar la imaginación de Isaac Asimov y el rigor científico de Carl Sagan o Stephen Hawking. Su forma de hacer doom sería instrumental, ruidosa y cíclica, pero retomaría algunos elementos del krautrock, el sludge y el drone; lo que los obligaría a recordar a otras bandas ásperas como Monolord, Yuri Gagarin, Bongzilla o Sasquatch.


La historia de Vinnum Sabbathi no ha sido sencilla, pues de ser un proyecto individual de Juan Tamayo en el ya lejano 2012, poco a poco se fue transformando en grupo al unirse el bajista Samuel López (con quien tocaba con Bloodwitch) y con el baterista de Bar de Monjas, Gerardo Arias. Finalmente se integraría su hermano Román Tamayo para imprimir el toque de sci-fi por medio del uso de sintetizadores, efectos de sonido y sampleos de grabaciones originales de la NASA para definir finalmente el concepto sonoro. Sin embargo, por estudios Arias ha estado radicando en Inglaterra por lo que ha compartido su espacio con el baterista de Apocalipsis y Nazareno el Violento, Leonardo "Mico" Cardoso.

El esfuerzo llevó a la banda a grabar de manera profesional sus primeros materiales que hoy se han convertido en objetos de culto, pero que requieren ser valorados y desmenuzados en México (por irónico que resulte). Gravity works ha sido editado por la argentina South America Sludge Records y por la alemana Aim Down Sight, pero para hacerlo sonar en su país se ha editado por medio de su propia disquera: Loud, Slow and Distorted Riffs Records, una plataforma que ha servido de refugio a varias bandas mexicanas para difundir sus propuestas sonoras y que ha logrado también difundir algunos grupos extranjeros


Ofrecemos como primer acercamiento a Vinnum Sabbathi el tema inicial de su Gravity works para quienes no los han escuchado aún. "Weightlessness"arranca con unas lejanas trompetas que anuncian el Apocalipsis que se aproxima, sonidos que llegan del espacio exterior para servir como telón de fondo a una figura de guitarra que se repite una y otra vez como banda de Möebius hasta el infinito. Los segundos van transcurriendo hasta hipnotizar al escucha mientras mientras voces humanas relatan aquello que ocurre más allá de nuestra atmósfera, pero la intensidad va incrementando hasta que el ruido satura las bocinas sin control posible. El orden se convierte en caos y la gravedad se reduce a cero para dejar abandonado a la mitad del espacio sideral al astronauta incauto que se ha dejado seducir por el sonido. La batería golpea sin piedad en una lucha a muerte por conseguir el tiempo y el bajo trabaja una figura grave que logra crear una base a la melodía hechizante, la guitarra se convierte en un furioso rugir que desgarra los tímpanos. Los sonoros truenos no cesan de latiguear el cielo hasta que dejan abandonado su eco en los confines de una estrella abandonada a su suerte en la obscuridad infinita del Universo.


El rabioso sonido de Gravity works fue logrado tras un largo proceso de grabaciones en Vesubio 34 durante los años de 2015 y 2016, pero el material fue finalmente terminado con el trabajo de masterización del reconocido James Plotkin de quien hemos ya escrito por su labor con bandas como Egypt, Conan, Harvester, Haunted, Iron Void y los propios Electric Wizard. Bucles sonoros que cambian de intensidad, audios con baja fidelidad que narran lo que ocurren fuera de los confines de este planeta y riffs lentos de gran volumen que saturan las bocinas hasta quebrar el plano auditivo.


Román Tamayo había hecho partícipe a Earthquaker del aniversario de su Loud, Slow and Distorted Riffs Records, pero un nuevo sismo obligó a posponer el evento. En pleno proceso de reconstrucción y recolección de escobros, Vinnum Sabbathi sale de nuevo al escenario con su ruido cósmico para obtener víveres y recursos para los damnificados y ofrecer al mismo tiempo deleite a los amantes de los sonidos ásperos que logran despegar los pies del suelo. Preparamos las neuronas y los tímpanos para salir nuevamente de la estratósfera planetaria con el cuarteto mexicano y disfrutar de las propuestas sonoras que lo acompañan en la tercera edición de festival de bandas del LSDR Records como Malamadre, Sementales Salvajes, Saturno Grooves y Moonwatcher. México, aquí está tu oportunidad de valorar los sonidos que están moviendo al mundo y de vivirlos sobre el escenario...


viernes, 20 de octubre de 2017

Gorilla Pulp : con la bendición de una luna india


Yeah!!! Gorilla Pulp está de regreso. Luego de su pesado álbum debut publicado en abril de 2016 (reseña - review), los italianos presentan un nuevo material bajo ese estilo muy suyo al que han nombrado como "Tufo rock". Sin embargo, ¿qué es lo nuevo que nos puede ofrecer el cuarteto de Viterbo tras lo alcanzado hace un año? ¿qué es lo que se esconde tras aquellos labios que se antojan morder? 

La banda ya nos había amenazado en marzo de 2017 con el sencillo "Prey on your mind", tema entrecortado e insistente que había servido de adelanto a Heavy lips, segundo material de Gorilla Pulp publicado hace unos días a través de Retro Vox Records. En aquel tema ya podía detectar una gran diferencia con el disco anterior: el hard rock áspero hacía espacio a uno más centrado a la velocidad y la intensidad, retomando de esta manera el metal ochentero a medio camino entre NWOBHM y el Glam. 


Los nuevos riffs de la guitarra de Angioletto Mr. Vernatti alcanzan el calificativo de asesinos, pero sin la profundidad del bajo de Choris no encontrarían el soporte necesario para despegar. La voz de Maurice Flee alcanza nuevos matices al grado de hacernos pensar que varios cantantes participan en el material, ofreciendo de esta manera diversos colores al disco. Para cerrar el círculo virtuoso, los tambores y platillos de "Bulldozer" Pioli logran la exactitud, pero su fuerza logra romper el plano sonoro hasta hacer vibrar la tierra a nuestros pies.

Si en el primer disco de los italianos nos habíamos enamorado de aquel stoner que rasgaba cada uno de sus temas, en Heavy lips caemos rendidos ante su hard rock directo que bebe directamente del primer Aerosmith o del UFO y Scopions de los años ochentas. Sin olvidar el sonido que les generó reconocimiento (como en la obviamente desértica "Cactus killer"), Gorilla Pulp abre sus posibilidades sonoras en este disco gracias al hard rock más clásico ("In your waters" bebe directamente de Kiss) hasta la experimentación sonora (un perfecto ejemplo es la magia cósmica que se respira en "The low song"); aunque quizá el elemento más marcado en el disco es el uso de las "twin guitars" (claramente utilizadas en "The witches twirl" y en "Ape eyes") que son utilizadas para adornar las melodías a base de un millón de notas virtuosas, a diferencia del Peyote queen donde su fuerza radicaba en los acordes secos.


Bajo el cuidado técnico de Carlo Izzo en los estudios Elfo de Piacenza, Italia, Gorilla Pulp grabó su segundo disco durante la primera parte del 2017; pero aunque el tiempo de trabajo de producción fue menor en esta ocasión, los resultados son óptimos. El poder de la banda ya había sido demostrado en Peyote queen, pero ahora era necesario alcanzar la calidad interpretativa y una mayor amplitud melódica, mismas que están registradas en Heavy lips

Con la intención de promocionar directamente este segundo material discográfico, el cuarteto italiano lanzó como sencillo "Bless the moon", tema con el que abre el disco. Un riff de guitarra directo y sin contemplaciones nos pone en alerta ante el vendaval de notas que enseguida se escucha, una melodía acelerada de guitarras gemelas que atascan las bocinas hasta hacerlas explotar. Tras algunos minutos de velocidad, todo se convierte en una tensa calma gracias a un lento ritmo que permite a las guitarras llorar y convertirse en cósmicos sonidos que nos arrastran hasta la luna.

Con un video escrito y dirigido por Daniele Ercolani de Sbob TV, Gorilla Pulp se encuentra promocionando "Bless the moon". Bajo la misma estética lograda en el videoclip de "Peyote queen", en esta ocasión Gorilla Pulp nos cuenta la historia de una mujer que bajo el influjo de una pócima india recuerda el asesinato de un hombre mientras la banda toca al calor de una fogata a la mitad de la noche. Un atrapasueños es robado, pero una sustancia inyectada directamente a las venas logra cobrar venganza contra el ladrón. Magia, misterio y muerte condensadas en una pequeña narración que sirve de telón de fondo a un infeccioso tema lleno de intensidad.


Heavy lips resulta una propuesta arriesgada si se tiene como referencia el éxito alcanzado por Peyote queen, pero lejos de optar por la comodidad del reconocimiento obtenido, Gorilla Pulp se avienta al abismo con la intención de llegar a nuevos territorios. En tan poco tiempo, el cuarteto italiano ha alcanzado una madurez musical que pocas bandas logran tras años de trabajo, aunque la posibilidad de crítica y rechazo es alta por parte de la prensa y el público quienes quedaron engachados por el pasado. Los aires de cambio soplan fuerte en Heavy lips, pero lejos de convertirse en un retroceso, son motores ideales para convertir a Gorilla Pulp en una de las mejores bandas de hard rock en Italia...




miércoles, 18 de octubre de 2017

Old Man's Will : un recuerdo para el hombre problemático


El mundo del rock n' roll es más difícil de lo que parece. Entre grabaciones y giras, la vida personal queda a un lado para dedicar el mayor tiempo posible al proyecto musical con la intención de llegar a la mayor cantidad de tímpanos posibles. Sin embargo, el camino es difícil y en muchas ocasiones se tienen bajas inevitables. Hace poco nos enteramos que parte de los integrantes de los suecos Old Man's Will abandonaban a la banda para dedicarse a otras cosas más allá de la música, dejando en suspenso el futuro del grupo. Por lo anterior, decidimos escribir brevemente sobre lo que había sido este cuarteto hasta unos meses y sobre su próximo futuro.

A principios de 2012, cuatro jóvenes de Umeå, Suecia crearon un grupo donde pudieran hacer hard rock como el que se grababa en antaño, de aquel con algún toque del blues eléctrico setentero. De esta manera nació Old Man's Will a través de la amistad y la química musical de Gustav Kejving en la batería, Benny Åberg en las vocales, Tommy Nilsson en el bajo y Klas Holmgren en la guitarra eléctrica. 


Tras un par de años de ensayos, pequeñas presentaciones y esfuerzos, la banda logró publicar su homónimo álbum entre octubre de 2013 y marzo de 2014. En aquel primer trabajo discográfico podemos disfrutar a un grupo clavado en el hard blues vintage que recuerda por instantes a las primeras alineaciones del Deep Purple revestido con algunos toques del nuevo siglo como lo hecho por Kamchatka. Sus diez temas nos van sumergiendo en su estilo somero que se distingue por la pulcra interpretación y la peculiar voz de Benny Åberg.

En octubre de 2015 presentaron su segundo material titulado Hard times-Troubled man a través de la reconocida disquera RidingEasy Records, disco con mayores matices musicales caracterizados por un incremento de intensidad y sentimiento. Al blues y el rock pesado se suman algunos momentos funky y pop que en conjunto logran abrir el horizonte sonoro de la banda. Desde que escuchamos la desgarradora guitarra de "Fools" con ese ligero sabor que recuerda "Highway star" de Deep Puple, sabemos que tenemos frente a nosotros un disco poderoso. El blues más profundo lo encontramos en "Ratking" y  en "Another seven days", pero si lo que buscamos es una descarga energética con incisivas melodías en necesario acercarse a "How could you know?" o a "Got it", aunque los juegos rítmicos de "Easy rider" nos demuestran las nuevas posibilidades compositivas del grupo.


Una muestra de lo alcanzado por Old Man's Will en este segundo disco es "Troubled man", tema que sirvió de sencillo promocional gracias a su riff certero y su ritmo cortante que inmediatamente logra la atención de los escuchas. Bajo un esencia zeppeliana innegable, la banda juega con los tiempos para crear un track infeccioso que corta como navaja en cada acorde pero que al mismo endulza con su estribillo pegajozo y un puente lleno de blues que permite un ligero duelo instrumental místico lleno de intensidad. Cuatro minutos perfectos que encapsulan el alma de Old Man's Will, ideales segundos que demuestran la capacidad interpretativa de una buena banda de hard blues vintage.


Para redondear el lanzamiento de "Troubled man" como single, la banda presentó un trabajo visual promocional a través del canal de YouTube de la disquera RidingEasy Records. Dicho video nos muestra la imagen "hipster" de los integrantes de Old Man's Will quienes interpretan el tema mientras son grabados en viejas consolas de carrete abierto y observamos cómo se registra el evento en antiguos monitores de video Singer. Rodeado de amplificadores y armado con sus instrumentos, la banda nos muestra un poco de su esencia para dejarnos en la boca la sensación de música directa y grabación lo-fi como se hacía en el pasado.


La gira promocional del Hard times-Troubled man se enfrentó a una inconsistente serie de presentaciones en directo, provocando así una inestabilidad en la banda y una debilidad en la difusión del disco. Finalmente, en julio de 2017 fue anunciada la salida de Kejving y Nilsson de la banda por medio de su página de Facebook; presentando al mismo tiempo a sus relevos: Simon Lundir en la batería y Michael Åberg en el bajo. Sin mayor tiempo que perder, Old Man's Will se metió a los estudios de grabación para registrar lo que será su tercer álbum.

Creemos que era justo recordar lo que un día fue Old Man's Will para tener elementos de juicio con los cuales recibir su próximo material discográfico, siendo además un perfecto pretexto para volver a disfrutar el genial Hard times-Troubled man,  un maravilloso disco que se ha quedado de manera injusta en el olvido. Bajemos de nuevo la aguja sobre los surcos y disfrutemos sus ocho temas, recordemos lo hecho por el cuarteto sueco y preparemos el terreno para el nuevo Old Man's Will...